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Tendré vida si ayudo a que otros la puedan tener (Mateo 5, 17-37)

Publicada en 12 · feb · 2017

12 de Febrero del 2017

6ª Semana del Tiempo Ordinario – Ciclo “A”

En la 6ª Semana del Tiempo Ordinario, la liturgia nos invita a profundizar en aquellos aspectos de la Ley que son fundamentales para que haya vida, convivencia humana y realización personal.

Para Jesús no basta cumplir la ley. No basta evitar el mal o no hacer daño. Hay que convertirse en hacedores del bien. Por eso dirá Jesús: su justicia será buena cuando supere la justicia de los escribas y fariseos, es decir, cuando se elimine toda maldad y toda hipocresía (Mt. 5, 20).

La buena justicia es la que hace posible la convivencia, la que engendra igualdad, respeto, dignidad y paz. La justicia buena promueve la vida, defiende la dignidad de las personas, asegura a la gente un piso jurídico estable y erradica toda indefensión.

“No matar” es el primer mandamiento que reinterpreta Jesús. Él dirá que lo principal es cuidar la vida. Matas cuando persistes en el enojo con tu hermano, cuando lo insultas o lo consideras renegado. Matas cuando expones a las personas a la indefensión social, jurídica, política, educativa, etc.

No matar implica abandonar resentimientos, odios. No matar comienza por erradicar las sutiles formas de herir a los demás. La dignidad de toda persona está antes que cualquier cosa, incluso, antes que el culto o religión. Por ello dirá Jesús: reconcíliate con tu hermano antes de hacer la ofrenda a Dios.

“No cometerás adulterio” no se refiere solamente al desorden sexual, sino también, a que evitemos convertirnos en ocasión de dolor o sufrimiento para los demás y para nosotros mismos. El evangelio (Mt. 5, 17-37) usa como símbolos los órganos del cuerpo más exteriores o sensibles como el ojo, la mano, etc., indicándonos que es preferible no tenerlos antes que hundirnos definitivamente.

Cuando Jesús dice “sácate el ojo o córtate la mano antes que ir por entero a la perdición” lo hace para presentar en forma plástica o simbólica una clave especial para conducirnos en la vida: que nada de ti sea ocasión del mal, sino que todo tu cuerpo conspire para tu propio bien y felicidad y para el bien y felicidad de los demás.

“No jurarás en falso” es una máxima muy antigua que está relacionada con “no tomar el nombre de Dios en vano” y con “no mentir”. Juramentos, aseveraciones, promesas, etc., manifiestan muchas veces prepotencia, ostentación, incluso, se utilizan para jugar con la buena fe de la gente. Basta que tengamos palabra y la cumplamos.

A partir de esta interpretación que hace Jesús de los mandamientos, puede decirse que la felicidad personal depende de la felicidad que seamos capaces de producir en los demás. Es decir, que el bien de los demás, y cuanto más el bien común, se convierten en camino obligado para la propia realización y felicidad personal.

Lo que Jesús está proponiendo no es otra cosa que aprendamos a conducirnos en la vida con una nueva Ley: la “ley interna del Amor”, que ha de estar inscrita en lo más profundo del alma. Porque ella es la medida de la estatura humana y espiritual que puede alcanzar cada persona.

Por  P. Gustavo Albarrán SJ

Voy a Intentarlo

¡Hey, sonríe! mas no te escondas detrás de esa sonrisa… Muestra aquello que eres, sin miedo. Existen personas que sueñan con tu sonrisa. Ama por encima de todo, ama a todo y a todos. No cierres los ojos a la suciedad del mundo, no ignores el hambre.

Busca lo que hay de bueno en todo y todos. No hagas de los defectos una distancia, sino una aproximación. Haz de las personas tu razón de vivir. Entiende a las personas que piensan diferente a ti, no las repruebes. ¿Ya hiciste a alguien feliz hoy? ¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Sueña! Pero no perjudiques a nadie y no transformes tu sueño en fuga. ¡Cree! ¡Espera! Siempre habrá una salida, siempre brillará una estrella. ¡Llora! ¡Lucha! Siente lo que hay dentro de ti. Oye… Escucha lo que las otras personas tienen que decir, es importante.

Sube… Haz de los obstáculos escalones para aquello que quieres alcanzar. Pero no te olvides de aquellos que no consiguieron subir en la escalera de la vida. Descubre aquello que es bueno dentro de ti. Procura por encima de todo ser gente, yo también voy a intentar.

 (Cf. Charles Chaplin)