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Superar el miedo y poner en práctica el perdón (Juan 20, 19-31)

Publicada en 23 · abr · 2017

Domingo 23 de Abril del 2017

2ª Semana de Resurrección – Ciclo “A”

Estamos en la 2ª Semana de Resurrección y la Liturgia nos invita a descubrir en las marcas del Crucificado que ha Resucitado aquella fuerza capaz de sanar la vida, comunicar la esperanza y poner en práctica el perdón.

El Evangelio de Juan (20,19-31) muestra dos situaciones vividas por los Discípulos tras la muerte de Jesús. Por un lado el miedo que los lleva al ocultamiento, y por otro, la poca disposición de Tomás a creer en lo experimentado por sus compañeros, sino en lo comprobado por él mismo.

A nosotros también puede asaltarnos el miedo o invadirnos la tentación de fiarnos tan sólo de nosotros mismos, de nuestras convicciones. Pero ahí sigue estando Jesús, para mostrarnos que es posible unir el cielo y la tierra, lo humano y lo divino” y que podemos salir de nuestras parálisis, ataduras y miedos.

A los Discípulos que estaban encerrados, replegados, sin futuro, se les mostró Jesús vivo y vivificador. Les dio el Espíritu Santo y los lanzó a perdonar. Y es que Jesús se hace presente en nuestras vidas, se hace oír, se hace sentir, para que sanemos la vida personal y común, mediante el encuentro, la amistad y la reconciliación.

También a Tomás, que tenía cierto liderazgo en el grupo, lo desafía Jesús, diciéndole: ven y comprueba mis marcas y empieza a creer. Es decir, empieza a fiarte de los que llevan las marcas de la Cruz. Y esto es así porque nuestra fe cristiana sólo se sustenta en la experiencia compartida de amigos y amigas que son levantados del dolor y de la muerte por la energía vivificadora de la Resurrección.

Sólo sabe de Resurrección quien sabe de Cruz. Las marcas de la cruz nos colocan en la ruta de Jesús resucitado y en la ruta de múltiples resurrecciones que van anticipando aquí y ahora la presencia transformadora de Dios, que poco a poco, y casi sin notarlo, nos devuelven la alegría, la esperanza y la paz.

Para comunicar la resurrección hace falta tener vida dentro de uno mismo. Por eso, Jesús exhala Espíritu Santo, para que apostemos en que junto a Dios podemos hacer nuevas todas las cosas. Jesús resucitado nos da aquella energía capaz de superar los miedos. Una vitalidad que erradica la mentira, la maldad y la muerte.

Cuando menos lo esperamos, así como a los Discípulos, la vida nos coloca ante grandes desafíos. Este nuevo tiempo de resurrección pone a prueba nuestra voluntad de cambio y nuestra generosidad. Que nos atrevamos a eliminar los odios y a superar los miedos, para que de verdad resplandezca la justicia que hace posible la paz (Cf. Pregón Pascual).

 Por: Gustavo Albarran, SJ

SEÑOR, que en tu Resurrección adquiera, desde ahora y para siempre, la nueva visión y el nuevo modo de actuar, para que resplandezca:
       

La Vida y su calidad sobre la muerte y la vida destruida.
La Esperanza sobre la desesperanza.
El Optimismo sobre el pesimismo.
La Luz sobre la tiniebla.
El Humor sobre todo reconcomio.
 
La Alegría sobre la tristeza.
El Amor sobre el desamor y más aún sobre el odio.
La Comunidad sobre la desintegración, división y masificación.
La Paz sobre la guerra de toda generación.
La Fraternidad sobre la discriminación.
 
La Igualdad sobre la indignidad.
Las soluciones y decisiones sobre las situaciones sin salida.
La Confianza, la Valentía y el Arrojo sobre el miedo y el terror.
La Salud sobre la enfermedad.
La Eternidad sobre la perentoriedad.
(Alejandro Goñi)