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Experiencia Apostólica en la Amazonia. Por: Argenis García, SJ

El 01 de junio de 2017 llegué con Hung Nguyen, compañero de teología, a Leticia capital del departamento Amazonas de Colombia, con el fin de vivir una experiencia de inserción entre las comunidades indígenas de la triple frontera (Colombia, Perú, Brasil). Nos recibieron los padres jesuitas Alfredo Ferro y Valerio Sartor, miembros del Proyecto Pan-amazónico.

El día 02 me uní al equipo de la Pastoral Vocacional de la diócesis brasileña de Altos de Solimoes, para participar en la Semana Vocacional en la Parroquia San Pedro de Tonantins. Para llegar allí emprendimos un viaje en barco por el río Amazonas que duró 27 horas.  Durante el viaje Dios me regaló la oportunidad de dejarme maravillar por la majestuosidad del río Amazonas y la extensa selva que va cubriendo con múltiples matices la rivera; también fue una oportunidad para dejarme contagiar del calor humano del resto de los pasajeros siempre dispuesto a brindar una ayuda a los otros, a compartir una película, algún chiste y hasta sus historias de vida. Dios se transparentaba en cada una de estas personas, concretamente en su mirada sincera que no te hace sentir extraño.

Durante el viaje nos acompañó una imagen de nuestra Señora de Aparecida, la cual fue recibida por la comunidad de Tonantins con cantos, aplausos, cohetones y una larga procesión por la ciudad. Con la bendición de nuestra Señora iniciamos la semana vocacional. Básicamente durante la semana se visitaron las escuelas del área urbana y de las comunidades rivereñas. Haciendo uso de títeres, dramatizaciones, canciones, dinámicas y actividades simbólicas llevamos el siguiente mensaje: La vocación es un llamado de Dios al servicio de los hermanos. Dicho mensaje estuvo enmarcado en la Encíclica Laudato Si, en la cual se nos recuerda que Dios nos llama al cuidado de la casa común. Quedamos muy agradecidos con la comunidad por la generosidad con que nos han atendido, tanto en las casas que nos brindaron hospedaje, así como los ricos y abundantes desayunos que nos ofrecieron en las visitas a las escuelas y comunidades.

El día 12 retorné a Leticia y nos dispusimos para emprender una nueva experiencia. Esta vez iba acompañado de Hung y del equipo apostólico del Vicariato de Leticia. Esta experiencia nos llevó al encuentro con las comunidades de los indígenas Ticunas de la Amazonia colombiana. Durante este tiempo visitamos los resguardos Loma Linda, Santa Sofía, Nuevo Jardín, Nazareth y Arara. En ellos conocimos las familias, realizamos actividades con niños y jóvenes y en la tarde noche celebrábamos la Palabra. Es de resaltar que estas comunidades conservan la lengua materna (el ticuna), sus costumbres y además la fe católica. Cuentan con un sistema de conuco llamado “chagras”, donde siembran lo necesario para su sustento y vender algo en la ciudad de Leticia. Aprovechan las temporadas de frutas como el azaí, el cupuazú, el aguaje, el caimo, el camu camu, la castaña, entre otras. También la variedad de peces que les ofrece el río y las quebradas, así como la carne de la caza de animales en la selva. Aunque les llevamos el mensaje del cuidado de la casa común, estas comunidades son un ejemplo a seguir en el cuidado de la creación, pues hacen uso del medio que les rodea tanto cuanto les sea necesario.

He regresado de la Amazonía profundamente agradecido con Dios y la Virgen, por tan hermoso regalo de estar entre estas comunidades, cargadas de tantas riquezas naturales y espirituales y con gente sencilla, cercana y agradecida con todo lo que Dios les regala. Ha sido un mes donde he refrescado mi vocación de estar del lado de las personas más sencillas. De igual forma agradecido por tanto cariño recibido por la gente de las comunidades y por los misioneros con los que compartí durante este corto periodo. Regreso con el deseo de volver a la Amazonía.

Escrito por: Argenis García, SJ