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PALABRA DE LA CPAL: Un verdadero “sínodo” jesuítico latinoamericano y caribeño

 

Fue un gusto fraterno encontrarnos más de 110 colaboradores en Lima, entre el pasado 20 y 24 de marzo. “ImPACtando” reunió por primera vez en la historia de la Compañía de Jesús en América Latina y El Caribe miembros de todas las redes y proyectos (24) y de todas las provincias (12) del continente, junto con el Pe. General y cuatro de sus asistentes; como en un gran sínodo jesuítico latinoamericano y caribeño.

Mediante un trabajo bien organizado de presentación de los desafíos de la realidad actual frente a las seis prioridades de la CPAL (cercanía y servicio a los excluidos, trabajo con las juventudes, conciencia latinoamericana y territorios prioritarios, diálogo intercultural e interreligioso, espiritualidad encarnada y apostólica, gobierno renovado para la misión en colaboración), de oración personal y compartir en grupos, fuimos alimentando un discernimiento común que sin duda llevará a la renovación de nuestro servicio en las redes, programas y proyectos de la CPAL, así como en nuestras respectivas provincias.

Algunos de los puntos más relevantes que han surgido como desafíos no sólo para el equipo central de la CPAL (y su acción en nombre de la Asamblea de Provinciales) sino para ser repensados y acogidos como “llamados divinos” por todas las redes, proyectos, programas y provincias son:

 

  • La urgencia de mejorar la comunicación entre nosotros y de utilizar de manera más creativa y eficaz las posibilidades que tenemos a disposición; así como la necesidad de una profunda conversión personal que nos permita salir de nuestro “querer e interés” y saber que “juntos somos más”.
  • La práctica del discernimiento como modo de gobierno en lo personal y en lo institucional, pues somos servidores de lo que el Espíritu hace y quiere hacer con nosotros y entre nosotros; y junto con el discernimiento, la necesidad de planificar nuestra misión, y de monitorear y evaluar nuestras acciones para obtener los resultados queridos.
  • El desafío de educarnos e integrar el “cuidado de nuestra casa común” como una práctica personal, comunitaria e institucional cotidiana, consciente y responsable; y la importancia de sumarnos de manera propositiva a iniciativas de defensa de la ecología.
  • La renovación de la conciencia de que el cuerpo apostólico de la Compañía está formado por todos los que colaboramos en La Misión de Cristo; se ve enriquecido y potencializado cuando somos capaces de co-laborar entre jesuitas, laicos y laicas, otros religiosos y religiosas, otros creyentes y no creyentes, en torno de objetivos misionales comunes. Una nueva práctica fraterna, entre todos y todas, es necesaria.
  • La necesidad de “enredarnos” de manera creativa entre las obras diversas de la Compañía en América Latina y El Caribe aprovechando la intersectorialdiad, la interinstitucionaldiad y la internacionaldiad de nuestra presencia. Impactos significativos sólo podremos alcanzar sumando en acciones y objetivos comunes, y junto con otros.

Nuestro encuentro fue un momento privilegiado para sentirnos y renovar la conciencia de ser todos compañeros de Jesús: trabajar con él, tener sus mismos sentimientos, no adelantársele porque La Misión es suya, pero no quedársele atrás por nuestros miedos, inseguridades, tradiciones y comodidades; al ejemplo de Ignacio que “seguía al Espíritu. No se le adelantaba. De ese modo era conducido con suavidad a donde no sabía. Poco a poco se le abría el camino, y lo iba recorriendo sabiamente ignorante. Puesta sencillamente su confianza en Cristo” (Nadal, FN II, 252).

Paco Ivern, el primer presidente de la CPAL me decía en una conversación de corredor: “mucho hemos avanzado. Hace 20 años esto era prácticamente imposible”. Mucho falta todavía por recorrer. A Moisés, parado delante de las aguas del mar muerto, con el pueblo angustiado y las tropas del faraón persiguiéndolo, Dios le dice: “¿Por qué clamas a mí? Dile a mi Pueblo que avance!”. A nosotros hoy, como un solo Cuerpo Apostólico, Dios nos hace la misma invitación.

La CPAL somos todos. El Plan Apostólico Común es de todos. No nos preguntemos qué puede hacer la CPAL por mí, sino qué debo hacer yo en la CPAL. El equipo ejecutivo está a su servicio.

Roberto Jaramillo, SJ

Para ler todo o artigo em português: Um verdadeiro “sínodo” jesuítico latino-americano e caribenho