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PALABRA DE LA CPAL: UN ADVIENTO ESPECIAL

Diciembre es mes de espera y sabe a Navidad. Pero este año para nosotros tiene un toque especial: la experiencia de la Congregación General 36. Las nuevas tecnologías nos han permitido seguirla de cerca, rezar juntos en preparación para los días de trabajo. Estar bien informados. Nos queda ahora el tiempo de espera por los documentos, en proceso de revisión y traducción.

Hubo momentos especiales:

El encuentro: conocer a tantos jesuitas venidos de todas las esquinas del mundo. Vivir la unidad en la diversidad, sentir cuerpo para la misión. Pero, sobre todo, descubrir tras cada elector la presencia de muchos jesuitas y otros colaboradores en la misión comprometidos con el Reino. Sentir que nuestro trabajo era para apoyar, fortalecer, los trabajos de tantas personas compañeras en la misión recibida de Dios.

El encuentro con el Papa Francisco fue una hermosa experiencia de comunión eclesial. Sentirlo cercano, acompañándonos en la oración, inspirándonos con sus palabras a vivir en discernimiento continuo de la misión, a aprender a descubrir el rostro de Cristo en los sufrientes de hoy, a salir con la libertad y movilidad que han sido características de la Compañía.

La elección del Padre General como un proceso compartido de discernimiento vivido con gran intensidad.

La aprobación de los decretos tras procesos a veces agotadores de búsqueda y reflexión.

La experiencia de rezar juntos cada mañana y de celebrar los momentos claves, como la apertura, en que el Maestro de los Dominicos nos invitó a una fe que nos lleva a la audacia de lo improbable, o la del comienzo del proceso de elección del General, o la celebración con el General electo o la acción de gracias por la Congregación.

Fue una Congregación de confirmación de la misión formulada en anteriores Congregaciones. La misión de reconciliación con Dios, los otros y la creación. De servicio de la fe y promoción de la justicia en un mundo intercultural e interreligioso. Quizá el énfasis más nuevo es la insistencia  en que la vida personal y comunitaria y misión forman una unidad inseparable. Una invitación a la integración desde la experiencia de fe, vivida en un mundo fragmentado.

El otro tema fue el gobierno. Una confirmación del carácter universal de la Compañía que requiere nuevas formas para nuevos tiempos: la confirmación de las Conferencias como gobierno corresponsable de los Provinciales, de las redes, de la necesaria colaboración en la misión con otros. Y un tercer decreto de cercanía con los que se juegan la vida en zonas de conflicto por esta misión. Una carta que quiere expresar nuestra solidaridad con todos y todas los que están en trincheras de servicio.

Una Congregación que nos deja como invitación vivir en actitud de discernimiento personal y comunitario en busca del Dios que nos llama desde la vida. Una invitación a vivir en espera del Dios que se nos acerca cada día.

Jorge Cela, SJ

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