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Palabra de la CPAL: ¿QUÉ PODEMOS ESPERAR?

Jorge Cela, SJ - Presidente CPAL

Jorge Cela, SJ – Presidente CPAL

 

El 2 de octubre será la misa inaugural de la trigésimo sexta Congregación General de la Compañía. Todos podremos seguir ese momento de apertura de este acontecimiento de gran importancia para la Compañía de Jesús. Elegiremos un nuevo gobierno general y le trazaremos las líneas de acción para los próximos años.

No parece que podemos esperar un cambio de rumbo. Desde la Congregación General 31 la Compañía emprendió un camino de renovación a la luz del Vaticano II y en respuesta a las transformaciones del mundo en que vivimos.

Desde entonces la Compañía misma ha comenzado a transformarse: definición actualizada de su misión como servicio de la fe y promoción de la justicia en un contexto de diálogo intercultural e interreligioso, nuevas formas de proceder en cuanto a estructuras y colaboración con otros para la misión, disminución del número de los jesuitas a casi la mitad, cambio geo demográfico con el aumento de vocaciones en África y Asia.

No parece que necesitamos cambio de rumbo, sino profundización de opciones ya tomadas; concreción práctica, personal y comunitaria, de esas líneas; afinar la organización para que responda mejor a la misión y el contexto. En una palabra, necesitamos conversión personal, comunitaria e institucional.

Pero la conversión no se da con decretos o reestructuraciones. Ambas cosas ayudan. Pero la conversión es resultado del encuentro personal con el Cristo resucitado que está en los pobres, pequeños y excluidos. El Papa Francisco, hablando a los Obispos de Polonia durante la Jornada Mundial de la Juventud se los decía. El secreto está en la cercanía, que muestre el amor misericordioso de Dios y que nos fragilice hasta abrirnos a la conversión.

Nos ayuda que la Iglesia está en un momento de conversión. La cercanía del Papa a los refugiados y migrantes, a los pobres y las familias, a los jóvenes y los débiles, ha cambiado el rostro de la Iglesia para la gente y ha convertido la Iglesia a la misericordia, que huele siempre a oveja, porque se acerca.

Pidamos para que la Congregación General 36 nos mueva a conversión, nos acerque a los pobres, con quienes Jesús compartía pan y palabra, y nos ayude a continuar este camino que nos abrió el Vaticano II hacia una Iglesia más laical, más sinodal, más comunitaria, más solidaria, más intercultural, más pobre y más cercana.

 

Jorge Cela, SJ

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