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PALABRA DE LA CPAL: EL CARIBE EN BUSCA DE LA DIFÍCIL UNIDAD

 

El Caribe se conoce como destino turístico. Su atracción son sus playas y sus culturas. Nos evoca la imagen de una playa paradisíaca y el fondo musical de calipso, son o reggae. Pero también es nota característica suya la diversidad. El mar Caribe baña las costas de unas cuarenta naciones diferentes, incluida Francia, pues Martinica y Guadalupe son territorios franceses. En ellas se habla castellano, inglés, francés, holandés y varias lenguas caribeñas como el papiamento y el kreole. No hay acuerdo sobre qué naciones componen la comunidad del Caribe. Para algunos son sólo las islas, excluyendo los territorios continentales. Para otros son todos los bañados por aguas del mar Caribe, excluyendo así a las Bahamas, Turcos y Caicos, y las Guyanas; para otros son sólo los de habla inglesa. Pero en cualquier hipótesis representan una gran diversidad de historias, lenguas, culturas, sistemas políticos y religiones.

Económicamente en el Caribe hay presencia de primer mundo (Estados Unidos y Francia), del sistema socialista (Cuba) y la nación más pobre del tercer mundo latinoamericano: Haití. Hay naciones en franco deterioro económico, como Cuba, Haití, Jamaica y Puerto Rico. Y otras en momento de crecimiento, como Dominicana, Guyana o Barbados.

Esta gran diversidad, debida a su historia, ha creado fuertes identidades marcadas por la inestabilidad, como reflejan los versos dominicanos:

“Ayer Español nací,

a la tarde fui francés,

a la noche etiope fui,

hoy dicen que soy inglés.

No sé que será de mi!”

Pero, en el caso de las islas, esta diversidad se da en territorios tan pequeños, que para muchos resultan inviables.

El Caribe tiene entonces ante sí el ineludible reto de una unidad tan necesaria como difícil. Y de encontrar la fórmula para una unidad en la diversidad, que respetando las diferentes historias y culturas, les permita negociar su sobrevivencia con dignidad.

Y en ese Caribe está inserta la Compañía en una diversidad de países y obras que reflejan la dispersión del Caribe: en algún momento los jesuitas del Caribe pertenecieron a cuatro Asistencias diferentes (dos de Europa y dos de América). Hoy todavía pertenecen a 8 provincias diferentes. Sólo en las islas del Caribe hay jesuitas de más una docena de Provincias distintas.

Esta dispersión geopolítica y cultural se da también a nivel eclesial. Los obispos del Caribe inglés conforman una sola Conferencia Episcopal. Pero los demás tienen poca relación. La presencia de congregaciones religiosas está generalmente ligada con una gran diversidad de orígenes: América del Norte, Latinoamérica, Europa, India, y últimamente va creciendo la presencia de religiosos y religiosas de África.

En medio de esta diversidad, ¿cómo podemos pensar nuestra misión en el Caribe como una contribución a la difícil unidad en la diversidad de la sociedad y la Iglesia? ¿Cómo convertir la riqueza de la diversidad en un elemento de unificación y fortaleza?

¿Cómo hacerlo desde  nuestra decreciente presencia en el Caribe? En el siglo pasado Jamaica llegó a tener más de 100 jesuitas. Hoy son sólo 7. Hace poco más de medio siglo Antillas tenía casi el doble de jesuitas, más territorio y menos obras.

Desde el año 2008 siete unidades de la Compañía están estudiando las posibilidades de colaboración y dando pasos para hacerla efectiva. La diversidad obliga a caminar por senderos diversos y a distintos ritmos. Para algunos pasa por la unificación en nuevas unidades. Ya Antillas y Cuba se reunieron en la Provincia de las Antillas; y Puerto Rico decidió unirse a la Provincia Sur de Estados Unidos (USC). Ahora Guyana y Jamaica han comenzado el camino de unificación en lo que será la sección inglesa de una nueva Provincia del Caribe con Antillas. Pero este no es el único camino. Siete territorios (Cuba, Guyana, Haití, Jamaica, Miami, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela) están creando lazos de colaboración y una nueva conciencia sobre la realidad y desafíos del Caribe y las posibles formas de responder desde el apostolado de la Compañía de Jesús.

Para eso continuarán reuniéndose y planificando formas de colaboración ocasional o permanente, nuevas estructuras y redes de cooperación, y la construcción del imaginario del Caribe como desafío pastoral y proyecto común.

Como un paso en este caminar tuvieron en Santo Domingo un Seminario sobre el Caribe con participación de jesuitas de los siete territorios, y al terminar una reunión de los superiores como miembros del Proyecto Caribe con el Asistente Gabriel Ignacio Rodríguez, SJ, el Presidente de la CPAL, Jorge Cela, SJ, y el Coordinador del Proyecto Caribe, Mario Serrano, SJ.

Dos de los países implicados (Haití y Cuba) son territorios prioritarios de la CPAL (prioridad 4). Están implicadas dos provincias de las 12 de la CPAL. El proceso nos relaciona con la Conferencia de Canadá y Estados Unidos y la de Asia Meridional y con la Provincia del Reino Unido. Supone una aventura en nuevas formas de gobierno y colaboración en la línea de la audacia por lo improbable de la que hablamos en la Congregación General 36. Traerá para todos nuevos retos. La entrada de Jamaica y Guyana representan el inglés como tercera lengua de la CPAL además del español y el portugués. Es, por tanto un reto de primera importancia para todos nosotros que acogemos con alegría y entusiasmo.

Jorge Cela, SJ

Para ler todo o artigo em português: Palavra da CPAL – Caribe uma unidade difícil