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Palabra de la CPAL: DISCERNIR EL CAMINO COTIDIANO

 

La presente Congregación General 36 comenzó con la invitación, hecha por el P. Bruno Cadoré, O.P., en la homilía de la Eucaristía inaugural, a pedir un aumento de la fe que nos hace audaces para lo improbable. Esa fe que hace la justicia.

El nuevo Padre General, Arturo Sosa, SJ, nos motivó a extender esa petición a una fe que nos haga audaces para lo imposible, pues para Dios nada es imposible, restaurándonos al campo de la utopía.

En este momento de la Congregación nos adentramos mar adentro, en el discernimiento de qué quiere Dios de esta su mínima Compañía de Jesús en esta hora de la historia.

El Papa Francisco ha comenzado a iluminarnos el camino. Con su estilo cercano y amigable, sentado con nosotros en el aula como uno más, nos ha dado tres pistas para discernir ese camino cotidiano.

Descubrir el Evangelio como la más profunda fuente de nuestra alegría y así trasmitirlo. Nos ha invitado a pedir con insistencia la consolación, es decir, esa profunda paz y gozo que nace del Evangelio. Es un llamado a ser mensajeros de la paz y la reconciliación, de la alegría de sabernos amados por Dios. Vocación a descubrir la presencia del Dios sonriente en la creación y en los otros, como nos propone Ignacio en la contemplación para alcanzar amor.

Descubrir también al Señor en la cruz, en los crucificados de nuestra historia, víctimas de la exclusión y la violencia. A identificarnos con ellos y acompañarlos a resucitar de sus cruces. Nuestra alegría no puede nacer de dar la espalda al dolor, sino de acompañarlo desde la cercanía y asumirlo con misericordia para transformarlo.

A no cansarnos de hacer el bien, haciéndolo en actitud transformadora y solidaria, creando por la amistad social grupos y redes para los demás, haciendo de esto nuestro estilo de vida, nuestro modo de proceder: hacer el bien a los otros, hacerlo con otros. En la Iglesia, con las comunidades de la Iglesia. Creando redes, lazos de amistad, alianzas para construir el bien.

Son tres criterios para el discernimiento de todo jesuita, de toda comunidad, obra, red, Provincia, Conferencia; de toda la Compañía de Jesús. Tres criterios para encaminarnos hacia la alegría del Evangelio, a la solidaridad con las víctimas de la historia, hacia el bien mayor y más universal.

 

Jorge Cela, SJ

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