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¿Cuántas Provincias quedarán?

Rio de Janeiro, 31 de julio de 2013.

La dinámica de la encarnación nos ha llevado a identificar nuestra misión con una tierra, un pueblo, una historia, una provincia, una obra. Y tiene que ser así. Sólo echando raíces hondas nuestras ramas podrán volar alto y lejos. Pero desde un tronco bien anclado tenemos que expandir nuestra mirada por el horizonte. Y eso nos lleva a barrer los muros que nos aíslan.

En el pasado el muro de Berlín fue un símbolo de los mundos cerrados, impenetrables, opuestos. Hoy nuevos muros intentan defendernos del migrante, del extraño. Y mientras levantamos cercas, alambradas, barreras, vamos tejiendo redes de comunicación y comercio y diluyendo nuestras identidades en la cultura global.

También la Compañía entra en la encrucijada de afirmarse en su identidad provincial e identificar misión con obras o abrirse al horizonte de redes para la misión. Las Provincias, obras, nos dan estabilidad, límites claros, identidades definidas. La misión nos convoca a traspasar fronteras y asumir los riesgos de la novedad, la inseguridad del que sale de su tierra hacia la promesa. La misión nos llama a reestructurarnos para el mayor servicio. En carta del 27 de septiembre del 2011 el Padre General nos presentaba el documento sobre “La Renovación de las Estructuras Provinciales al Servicio de la Misión”. En ella nos pedía que a nivel de Provincias y de Conferencias discerniéramos nuestro futuro a la luz de los criterios formulados en el documento, y presentáramos nuestras propuestas para el 31 de julio de 2014.

En la CPAL hemos comenzado este proceso. Algunas Provincias han tomado ya decisiones importantes. Argentina y Uruguay son ya una sola Provincia. Antillas y la región independiente de Cuba quedan reunificadas a partir del 31 de julio de este año. Las tres Provincias y la región de Brasil formarán una única Provincia en 2015.

Pero, como señala el documento, no se trata sólo de fusión de antiguas Provincias, Se trata de buscar con creatividad nuevas formas de hacer frente a los retos de la misión. Así, en el contexto de la CPAL, van surgiendo nuevas estructuras:

1) Algunas Provincias van asumiendo el modelo de plataformas apostólicas. Colombia, por ejemplo, lo ha llamado regionalización. En Brasil ha tomado el nombre de plataformas apostólicas, pero en las Antillas le llaman Secciones. El territorio de la Provincia es dividido en zonas de cierta homogeneidad que son asumidas por los jesuitas y obras presentes en ella desde la perspectiva de una única misión llevada a cabo por diferentes obras. Esto implica más coordinación y trabajo en equipo, una planificación estratégica común y un percibirse como comunidad para la misión. Hasta ahora hay diferentes maneras de concebir el gobierno de estas plataformas, con superiores o directores apostólicos y con mayor o menor delegación del Provincial.

2) Otra nueva forma son los Proyectos Interprovinciales. Hay Provincias que comparten territorios con problemáticas o elementos comunes que requieren una acción coordinada. Así van surgiendo proyectos fronterizos o interprovinciales como el proyecto Caribe, que abarca ocho naciones pertenecientes hasta ahora a seis provincias y dos regiones independientes de tres asistencias diferentes. Con el nuevo año comenzará el proyecto panamazónico, abarcando siete países de siete provincias distintas. Pero están también los proyectos fronterizos de Chile-Perú-Bolivia, de Colombia-Venezuela, de Colombia-Ecuador, de Dominicana-Haití. Esos proyectos tienen como característica la intersectorialidad.

3) Una tercera estructura novedosa son las redes apostólicas interprovinciales. Sin duda las más fuertes, con subredes de homólogos o de proyectos compartidos, son las de educación: Fe y Alegría, AUSJAL y FLACSI. Pero también los otros sectores van armando redes: CLACIES (del sector espiritualidad), RELAPAJ (del sector parroquias), la red de emisoras (del sector comunicación), la Red Apostólica Ignaciana (de colaboración),  y las del sector social: Red de Centros Sociales, Red de Apostolado Indígena, Red de Jesuitas con Migrantes, Red de Ecología, Comparte. También el Grupo de Trabajo Juvenil organiza la red de jóvenes ignacianos.

Entre otras muchas novedades estas formas implican renovación de las estructuras de gobierno. En un mundo global interconectado, donde la misión va más allá de los límites territoriales de las Provincias, se han hecho necesarias las Conferencias de Provinciales que deben definir con más claridad sus funciones y estructura. Las plataformas nos evidencian que hay una misma misión que se realiza desde distintos sectores sobre una misma población, integrando parroquias, espiritualidad, educación, comunicación y acción, investigación e incidencia social; y a jesuitas con laicado, otros sacerdotes y otros grupos de vida consagrada.

La razón de esta reestructuración no son los números. No se trata de sacar cuentas y ver cuántos jesuitas, cuántos escolares, cuántas obras, cuánto dinero necesitamos para ser una Provincia. Se trata de responder a una misión para un contexto cada vez más plural, global e interdisciplinar. Los números no son más que uno de los signos de los tiempos que requieren nuestro discernimiento. No necesariamente nos dicen que tenemos que cerrar obras y Provincias y recortar sueños. Debemos preguntarnos qué nos dice Dios con los números menguantes. Puede estarnos diciendo que prioricemos, lo que suponer definir nuestros objetivos. Nos puede estar insinuando que debemos llevar las obras de otra manera: más en colaboración, poniendo más énfasis en la formación de la identidad y misión.  Quizá nos esté invitando a revisar nuestra experiencia espiritual, nuestra vida en comunidad, nuestro trabajo en equipo. Puede que nos esté pidiendo estructuras más participativas, más flexibles, más colaborativas, más internacionales e intersectoriales. Es posible que nos esté llamando a acercarnos más al pueblo y escuchar su clamor.

La razón de la reestructuración tiene que ser siempre la misión: ante un mundo cambiante, nuestra misión cambia. Para responder a los nuevos retos que nos plantea el servicio de la fe y la promoción de la justicia en un mundo intercultural e interreligioso, para situarnos en las fronteras debidas, necesitamos encontrar las estructuras que más nos ayuden a colaborar en la misión de Dios. No podemos paralizarnos por el miedo a equivocarnos.

La reestructuración es por tanto una acción

a)    apostólica: para la misión;

b)    espiritual: de búsqueda de la voluntad de Dios, de conversión;

c)    comunitaria: de discernimiento comunitario;

d)    para todos, no sólo para las Provincias que no tienen los números necesarios: todos estamos llamados a convertirnos y reestructurarnos, para responder al llamado de Dios.

Todas las Provincias, a partir del su proyecto apostólico y del proyecto apostólico de la CPAL, de la realidad de su contexto y de la Provincia misma, tienen que preguntarse: ¿a qué nos llama Dios hoy? Todos nosotros tenemos que insertarnos en un proceso de conversión que nos lleve, desde la indiferencia ignaciana, a preguntarnos personal y comunitariamente, qué he de hacer por Cristo en este momento de la historia de salvación de América Latina.

Jorge Cela, S.J.

Presidente de CPAL