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Avances y desafíos del Servicio Jesuita a Refugiados en América Latina y El Caribe

Publicada en 21 · dic · 2016

Preocupa el número creciente de solicitantes de asilo y refugiados que viene presentándose en Centroamérica y México.

Frontera Haití – República Dominicana
Fotografía : Comunicaciones SJR LAC

El Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) es una organización católica internacional de carácter no gubernamental, que trabaja para acompañar, servir y defender a las personas en situación de desplazamiento, refugio, y a las víctimas de trata de personas. En América Latina y El Caribe, está presente en seis países desarrollando programas de acompañamiento psicosocial, asistencia jurídica, defensa de derechos humanos, servicios sociales y de acción humanitaria, todo esto como parte de una de las tareas apostólicas de la Compañía de Jesús.

Es por esto, que al finalizar el año 2016 presentan los avances que alcanzaron en estos 12 meses y los desafíos que tienen previsto como organización para el año 2017. La atención a migrantes, desplazados y refugiados es una de las prioridades más importantes que se ha fijado la Conferencia de Provinciales de América Latina y El Caribe (CPAL) en su Proyecto Apostólico Común de 2011-2020.

Centroamérica y México son los lugares donde hoy día existen más situaciones y amenazas de personas quienes solicitan asilo en toda la región. Sin embargo, hay vacíos en cuanto al registro de población migrante, caso de Venezuela, que siguen saliendo de su país de manera forzada; y caso de México por la cantidad de personas desplazadas y refugiadas por la situación de violencia y violación de derechos humanos que vive en el país.

A continuación una entrevista realizada al P. Mauricio García Durán, S.J., director regional y a Luis Enrique Pinilla Portilla, director adjunto del Servicio Jesuita a Refugiados en América Latina y El Caribe.

Haitianos en Brasil
Fotografía: Comunicaciones SJR LAC

1. ¿Cuáles fueron los avances de Servicio Jesuita a Refugiados en América Latina y El Caribe, durante el año 2016?

El SJR en la región ha tenido cambios importantes tanto en la oficina regional como en las oficinas nacionales. De ahí que a partir del 01 de abril de este año asumió una nueva dirección conformada por P. Mauricio García, S.J. como director regional, y Luis Enrique Pinilla como director adjunto, tras el nombramiento efectuado por el presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina -CPAL- P. Jorge Cela, S.J. y el respaldo del director internacional del SJR, P. Thomas Smolich, S.J.

El nombramiento de P. Mauricio García, S.J., quien al mismo tiempo es director del SJR Colombia y de la Red Jesuita con Migrantes en Latinoamérica y El Caribe -RJM LAC- ha permitido tener una orientación más clara y articulada de los servicios que pretende prestar la Compañía de Jesús en la región a migrantes, desplazados y refugiados, que ciertamente es una de las prioridades más importantes que se ha fijado la CPAL en su Proyecto Apostólico Común de 2011-2020. La decisión del (re)ingreso del SJR a México es una manera de responder a los retos que está planteando los distintos flujos migratorios, donde la diferencia entre migrante y refugiado es muy difícil de establecer.

Todo este marco institucional, sumado a un año más de magisterio del Papa Francisco, como la elección de P. Arturo Sosa, S.J. como Superior General, quien además ha sido muy cercano al trabajo realizado con refugiados colombianos en la frontera de Colombia y Venezuela, nos pone en una situación favorable para prestar un mejor servicio a esta población en América Latina y El Caribe.

2. ¿Los desafíos o prioridades que tienen como organización para el 2017?

Los desafíos que tiene la organización para el próximo año están determinados por la compleja y cambiante realidad que vive hoy día la región en relación a la población que atendemos, como de la misión que tiene que plantearse la Compañía de Jesús en su acompañamiento en un mundo interconectado.

Nos preocupa mucho la situación cambiante en los países donde prestamos el servicio actualmente, particularmente, frente a los miles de venezolanos que siguen saliendo de su país de manera forzada, el impacto de la implementación de los acuerdos con las FARC en Colombia para quienes fueron víctimas de desplazamiento forzado, como las elecciones políticas del Ecuador cuyo Estado ha acogido históricamente a miles de refugiados, especialmente colombianos. Igualmente

A pesar de este marco contextual de Colombia y sus países fronterizos, no deja de preocuparnos el número creciente de solicitantes de asilo y refugiados de facto que viene presentándose en Centroamérica y particularmente en México, lo que nos ha planteado un inminente regreso del SJR a dicho país a partir de 2017 para responder a parte de esta problemática.

3. ¿Cómo ha cambiado el escenario en América Latina y El Caribe en cuanto al tema de refugiados?

El escenario regional para los refugiados no es el más favorable actualmente. América Latina sigue siendo la región más violenta del mundo y esto plantea a quienes encuentran su vida en peligro, la necesidad de migrar, muchas veces en contra de su voluntad. Y a pesar de que hay algunos gobiernos de la región que están discutiendo marcos normativos relacionados sobre migración y refugio, como son los casos de Chile, Brasil o Ecuador, la tendencia general es hacia una lectura restrictiva de la política migratoria que prioriza los intereses y la seguridad nacional por encima de los derechos humanos de las personas en esta condición.

El cierre tendencioso y xenófobo de varias de las fronteras de la región desde México hasta América del Sur es una muestra clara de que el sistema de protección internacional se está viendo vulnerado por los contextos políticos de cada Estado que marcan la conveniencia de un gobierno de otorgar o no la entrada a determinadas personas, donde por supuesto, no se ven favorecidas las personas que necesitan de asistencia humanitaria.

De manera que, la securitización y criminalización del fenómeno migratorio en la región, además de ser un escenario adverso para los refugiados, se agudiza más con la elección del nuevo presidente de los Estados Unidos, quien ha planteado una política anti-migratoria que afecta a muchas de las personas que han huido de la violencia de sus países de origen.

4. ¿Cuáles son las nuevas amenazas o situaciones socio políticas que ustedes como organización detectan en los países dónde más hay más solicitudes? 

Centroamérica y México son los lugares donde hoy día existen más situaciones y amenazas de personas quienes solicitan asilo en toda la región. Particularmente en México la situación de violencia y derechos humanos es algo que hemos venido analizando con preocupación porque además es el país donde más ha crecido el número de solicitantes en la región, sin que esto haya significado todavía una atención coherente por parte del gobierno.

De hecho, el aumento exponencial de detenciones y deportaciones en México ha superado las mismas que viene realizando Estados Unidos de personas provenientes de Honduras, Guatemala y El Salvador.  Lo grave aquí constituye que muchos de los deportados son personas con necesidad de protección, lo cual es una violación clara de la normativa internacional. Por ello, instamos al gobierno para que reconozca la grave problemática de refugio que existe en su territorio, así como el creciente desplazamiento interno que no es reconocido oficialmente.

Por el contrario, Ecuador cuyo Estado ha reconocido históricamente a una gran cantidad de solicitantes y refugiados colombianos, hoy recibe cada día menos refugiados. Esto puede obedecer a varias razones, entre ellas, al acuerdo de paz del gobierno de Colombia con las FARC que no sólo ha dado lugar al cese al fuego bilateral, sino también a la disminución parcial de los desplazamientos forzados en los territorios de frontera.

5. ¿Cuáles son más las mayores dificultades de los refugiados?

Una de las mayores dificultades que encuentran los refugiados es el reconocimiento de su condición y lo que esto implica en los países donde llegan, así como el acceso básico de sus derechos fundamentales. Hay un gran desconocimiento de las autoridades públicas sobre los derechos de los refugiados consagrados en el derecho internacional, que vincula a sus países. En este sentido, el aparato gubernamental no sólo es precario para atender estas necesidades sino muchas veces tiende a criminalizar al refugiado, desconociendo la doble victimización en que incurre.

Por supuesto, hay vacíos enormes en cuanto al registro de población migrante (caso de Venezuela), desplazada y refugiada (caso de México), así como legislaciones precarias en cuanto a garantes de los derechos de estas personas a nivel nacional y regional. Los compromisos gubernamentales y sus discusiones políticas, muchas de ellas en el marco del Plan de Acción Brasil siguen caminando a un paso muy lento, en contraposición a la velocidad con que varían los flujos migratorios año tras año. Esto lo hemos visto con la crisis de migrantes cubanos y haitianos por toda la región, muchos de ellos con necesidades de protección, donde los marcos normativos se quedan cortos para su atención integral. No hay políticas públicas, sino medidas temporales y que no favorecen los derechos de estas personas.

6. ¿Cómo trabajan ustedes cómo organización con ellos para ayudarlos a establecerse?

Nuestra apuesta como organización es acompañar, servir y defender a los refugiados. Pero a diferencia de otras organizaciones, estamos convencidos de la necesidad de ofrecer soluciones duraderas que permitan a esta población plantearse un nuevo proyecto de vida con garantías de sobrevivencia, acceso a derechos fundamentales y procesos de integración local.

La cultura de la hospitalidad y de acogida en que tanto ha insistido el Papa Francisco, la vemos determinante para que no sólo los gobiernos sino las comunidades que reciben a los refugiados puedan verse interpelados para ayudar y socorrer a estos hermanos necesitados. Por ello, hemos insistido y difundido en varios ámbitos la Campaña por la Hospitalidad.

Mujeres Haitianas
Fotografía: Comunicaciones SJR LAC

Mujeres en situación de refugio en Venezuela
Fotografía: Comunicaciones SJR LAC- SJR Venezuela